Vía Domicia: un desafío montañoso

Si algo la define, con su inicio en los Alpes, pero muchas montañas casi hasta el final, en Arles, es que resulta agotadora. Esto es así por estar más diseñada como un GR que como un itinerario histórico. Hermosa, pero muy dura.
De los Alpes al Mediterráneo, tras los pasos de los romanos (2007) ****

Es un camino jacobeo, pero más atento a las huellas que proporciona una calzada romana, y acaso por ello más propio de senderistas que de peregrinos. La susodicha vía fue la primera de la Galia, tendida a finales del s. II a.C. desde el paso de Susa, uno de los principales alpinos, hasta enlazar en Hispania con la Vía Augusta. Hoy entendemos el trayecto compostelano como un ramal, procedente de Italia, que del Montgenèvre va hasta Arles, inicio de una de las cuatro grandes ramas del Calixtino.

El mismo año en que la Association Paca-Corse des Amis des chemins de Saint-Jacques de Compostelle presentó el itinerario, clasificado como GR 6523D, con la bici nos fuimos a lo alto del puerto, a 1.860 m de altura, para iniciar la ruta en el departamento de Hautes-Alpes. La progresiva transición de los escenarios alpinos al valle de la Durance y el mar no resultó como esperábamos, pues para evitar las grandes vías de circulación, y respetar la normativa de la Fédération Française de la Randonnée Pedéstre, la traza nos desvió a diario por los rebordes montañosos, obligándonos a transitar por sucesivas cotas y senderos peliagudos: bellas panorámicas y naturaleza a cambio de un esfuerzo considerable.

Ya lejanas, evocamos las citas con lugares emblemáticos como el propio paso del Montgenèvre, la pequeña ciudad de Briançon con su fortaleza Vauban, Mont-Dauphin con la segunda entrega de la ingeniería defensiva Vauban, la colorista plaza de Embrun con su catedral románica o el gran embalse de Serre-Ponçon prolongándose hasta Chorges. Con escala en el santuario de Notre Dame-du-Laus alcanzamos Gap, capital departamental, para iniciar un sector montañoso que, a través de la medieval Tallard, dominada por su castillo, nos condujo de nuevo al Durance en Sisteron, con su catedral románica y el Monumento Natural del Rocher de la Baume, (inicio de los Alpes-de-Haute-Provence). El monasterio de Ganagobie y Forcalquier nos dejaron en el Parque Natural de Luberon (Vaucluse), repleto de villas medievales que han sido reconstruidas con mimo. Las últimas cuentas del rosario fueron Apt, Cavaillon y, ya en Bouches-du-Rhône, el pintoresco macizo de Les Alpilles. La Arles romana, de Saint-Trophime y Les Alyscamps, y de Van Gogh, constituye un escenario irrepetible, tanto para la llegada, como fue el caso, como para la partida por su Vía.

Sisteron, Alpes de Haute-Provence, France