El Camino Francés, en detalle

El primero, la escuela, el que más testimonios conserva de la peregrinación medieval, el mejor documentado, asistido y estructurado, donde se avanza en el sentido del sol, hacia el fin del Mundo, bien provisto de sus fases, ritos, montañas, bosques, llanuras, desiertos, un impresionante catálogo de arte.

El Camino por antonomasia, que se debe hacer desde el Pirineo, bien desde Somport, bien desde Saint-Jean-Pied-de-Port, al menos una vez en la vida.

El Gran Camino (1984, 1985, 1986, 1991, 1993, 2002, 2006-08, 2010, 2014, 2015-18) *****

El itinerario mayor en todos los sentidos, que no sin exageración se puede calificar de gran autovía jacobea que nos une a Europa, mantiene no solo los testimonios de la historia y el patrimonio material e intangible del paso de millones de peregrinos hacia Compostela, sino también el verdadero espíritu de un Camino iniciatico de crecimiento y purificación.

Siempre comentamos que este Camino debería ser para cualquiera la escuela, la primera opción, y aunque esto ya no suceda por la tendencia a buscar rutas más amables desde el punto de vista paisajístico, más cortas o más fáciles de recorrer, la magia de cruzar los Pirineos, por cualquiera de los dos ramales históricos (por Bentartea-Lepoeder, o Ibañeta, en el paso navarra, o por Somport, en el aragonés), es un comienzo que no tiene parangón. Además, la vía está estructurada en varias fases, lo que permite entender la metáfora que nos proporciona, sobre la existencia humana, el Camino.

En el Camino Francés siguen trabajando hospitaleros emblemáticos, y la Iglesia sigue teniendo una presencia que se diluye en otras rutas.

Cierto que, por haber sido el primero en ser recuperado, puesto en valor y promocionado, también es el camino que antes ha sufrido las consecuencias de la irrupción del turismo, sobre todo entre Sarria y Santiago. Con todo, la magia del Camino Francés es una invitación para los espíritus sensibles y para los peregrinos con fortaleza.

 

Nuestra guía en papel: 

El itinerario mayor en todos los sentidos, que no sin exageración se puede calificar como gran autovía jacobea que nos une a Europa, mantiene no solo los testimonios de la historia y el patrimonio material e intangible del paso de millones de peregrinos hacia Compostela, sino también el verdadero espíritu de un Camino iniciatico de encuentro, crecimiento y purificación.

Siempre comentamos que este Camino debería ser para cualquiera la escuela, la primera opción, y aunque esto ya no suceda por la tendencia a buscar rutas más amables desde el punto de vista paisajístico, más cortas, de más fácil acceso o más cómodas de recorrer, la magia de cruzar los Pirineos, por cualquiera de los dos ramales históricos (Bentartea-Lepoeder o Ibañeta, en el paso navarro, o Somport, en el aragonés), es un comienzo que carece de parangón. Además, la vía está estructurada en varias fases, lo que permite entender la metáfora que el Camino nos proporciona, sobre la existencia humana, siguiendo siempre el curso del sol del orto hacia el ocaso en el Finisterre.

En el Camino Francés siguen trabajando hospitaleros veteranos, y la Iglesia mantiene una presencia que es mucho menor en otras rutas.

Cierto que, por haber sido el primero en ser recuperado, puesto en valor y promocionado, también es el camino que antes ha sufrido las consecuencias de la irrupción del turismo y la masificación propiciada por las modas, sobre todo entre Sarria y Santiago. Con todo, la magia del Camino Francés es una invitación para los espíritus sensibles y para los peregrinos con fortaleza.

Nuestra guía de papel en: www.guiasdeviajeanaya.es/guia/camino-de-santiago/el-camino-de-santiago-camino-frances-2-volumenes

De Itero de la Vega a Boadilla del Camino, Palencia, Castilla y León, España