Camiño Sanabrés: natureza, tranquilidade e tradición
A mal chamada Vía da Prata en Galicia, ou Camiño Mozárabe, comezou para nós en Zamora.
Austero nas primeiras etapas, foi unha gran sorpresa polo ambiente rural dun mundo que está a piques de desaparecer, polos fermosos tramos boscosos e pola tranquilidade que reina nas súas diferentes variantes.
Un itinerario semivacío por la España vaciada (2020) ***
En Granja de Moreruela se encuentra la gran bifurcación para quienes han seguido la Vía de la Plata: la que fue calzada romana propiamente dicha continúa hacia Astorga para encontrarse, mal asunto, con el Camino Francés; a la izquierda parte, con el regalo inicial de las ruinas del monasterio de Moreruela y la hospitalidad de Tábara, el conocido como Camino Sanabrés, al que esta comarca zamorana ha prestado su sonoró nombre.
Estamos, sin duda, ante uno de los itinerarios jacobeos más sobrios, sobre todo en su tránsito por la provincia de Zamora, y también por la de Ourense hasta Verín, y en gran medida también hasta alcanzar el Miño en la capital. ¿La razón? Pues, sobre todo, el despoblamiento del territorio, y el progresivo envejecimiento de sus pequeños pueblos. Esta circunstancia socioeconómica conlleva el abandono de la agricultura y de los montes, lo que propicia, cada verano, la propagación de grandes incendios forestales, los de 2025 de una inusitada virulencia y extensión, que están arrasando el patrimonio natural de la ruta. Así las cosas, ya se puede imaginar como nos sentimos al transitarlo, casi como un astronauta que pisa un planeta desconocido y aparentemente hostil, sobre todo al cruzar las montañas que separan Castilla de Galicia. Pero las soledades también pueden ser aliadas, como lo son en invierno, de una mayor confraternización con los escasos peregrinos que uno se topa.
Con gozos como los de la Serra Seca en la variante norte desde A Gudiña, o del impresionante casco histórico de Allariz en la sur, a partir de Ourense ciudad, un conjunto histórico a descubrir (con la invitación para disfrutar sus termas orientales), el escenario cambia bastante. Por una parte están los coleccionistas de los 100 últimos kilómetros, habrá algo más de animación, y también un paisaje más amable dominado por los bosques mixtos. La variante de Oseira nos permite, además, contemplar uno de los monasterios más asombrosos de Galicia, allí donde se recluyo para escribir, huyendo de sus demonios, Graham Green. Lugares como Ponte Taboada estimulan al peregrino devoto de las viejas veredas, al igual que el Pico Sacro, escenario del más truculento episodio, dragón incluido, de la leyenda jacobea de la Traslación. También la entrada en Compostela, en comparacion con lo que sucede con el Camino Francés, es un bálsamo con el premio de la colegiata de Sar.
En conclusión: un camino que no debe constituir la primera opción, sino indicado para peregrinos ya bregados. Quien no venga por la Vía de la Plata, al menos le aconsejamos que, para disfrutarlo en sus contrastes, comience en Zamora, cudad bendecida con una estación ferroviaria de alta velocidad.